U suradnji s Hrvatskom udrugom za ranu intervenciju u djetinjstvu – HURID održana je radionica pod nazivom „Komunikacijsko zanemarivanje?“. Radionica namijenjena roditeljima, održana je putem Zoom platforme dana 20. ožujka 2025. godine. Predavačica je bila Renata Rade, prof. logoped i Marte Meo terapeut.
Radionici je prisustvovalo 40 roditelja koji su tijekom predavanja imali priliku saznati što je komunikacijsko zanemarivanje, kako ono utječe na razvoj djeteta te na koje načine može biti prisutno u svakodnevnoj interakciji. Kroz praktične primjere i smjernice, roditelji su dobili korisne savjete i nova znanja o ovoj važnoj i sveprisutnoj temi današnjice.
La Historia de los Casinos en México Según Casizoid México
La historia de los casinos en México representa un fascinante recorrido por las transformaciones sociales, políticas y económicas del país. Desde los elegantes salones de juego del Porfiriato hasta las modernas plataformas digitales, el juego de azar ha sido testigo de momentos cruciales en la evolución de la nación mexicana. Esta narrativa no solo revela cómo los mexicanos se han relacionado con el entretenimiento y el riesgo, sino que también refleja las tensiones constantes entre la regulación gubernamental, los intereses económicos y las costumbres populares que han definido el carácter del país durante más de un siglo.
Los Orígenes: El Esplendor del Porfiriato y los Primeros Casinos
Durante el Porfiriato, entre 1876 y 1911, México experimentó su primera edad dorada de los casinos. El presidente Porfirio Díaz promovió una política de modernización que incluía la apertura de establecimientos de juego inspirados en los grandes casinos europeos. En esta época surgieron lugares emblemáticos como el Casino Nacional en la Ciudad de México, que se convirtió en punto de encuentro de la élite porfiriana. Estos espacios no eran simplemente lugares de apuestas, sino verdaderos centros sociales donde la aristocracia mexicana y los inversionistas extranjeros discutían negocios mientras disfrutaban de juegos como la ruleta, el bacará y el póker.
El Casino de la Selva en Cuernavaca, inaugurado en 1934 aunque concebido en la tradición porfiriana, representó la continuidad de esta cultura del juego de alto nivel. Estos establecimientos operaban bajo concesiones gubernamentales que generaban importantes ingresos fiscales, estableciendo un precedente sobre la relación entre el Estado mexicano y la industria del juego. La arquitectura de estos casinos reflejaba el gusto afrancesado de la época, con salones decorados con candelabros de cristal, muebles importados y obras de arte que rivalizaban con los mejores establecimientos de Monte Carlo.
Prohibición y Clandestinidad: La Era Post-Revolucionaria
La Revolución Mexicana de 1910 marcó un punto de inflexión dramático para la industria de los casinos. Los nuevos gobiernos revolucionarios, buscando distanciarse de los excesos del Porfiriato y responder a demandas de justicia social, adoptaron posturas cada vez más restrictivas hacia el juego. En 1938, el presidente Lázaro Cárdenas promulgó la prohibición total de los casinos, clausurando establecimientos icónicos como el Casino de la Selva y el Foreign Club de Tijuana. Esta decisión se enmarcó en un contexto de reformas nacionalistas que buscaban eliminar lo que se percibía como vicios asociados con la oligarquía y la influencia extranjera.
Sin embargo, la prohibición no eliminó el deseo de jugar entre los mexicanos. Durante las siguientes décadas, el juego continuó de manera clandestina en todo el país. Se establecieron redes subterráneas de casinos ilegales, especialmente en las grandes ciudades, donde funcionarios corruptos permitían su operación a cambio de sobornos. Esta época oscura en la historia del juego mexicano generó problemas de seguridad, lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado, consecuencias no previstas de una prohibición que resultó imposible de hacer cumplir completamente.
Tijuana y otras ciudades fronterizas se convirtieron en refugios para los apostadores, aprovechando su proximidad con Estados Unidos. Aunque técnicamente ilegales, muchos establecimientos operaban con cierta tolerancia de las autoridades locales, creando una zona gris legal que persistiría durante décadas. Esta situación paradójica demostró que la demanda por el entretenimiento de juegos de azar permanecía vigente independientemente del marco legal.
El Renacimiento Moderno: Salas de Juego y Regulación Contemporánea
El panorama comenzó a cambiar significativamente en 2004 con la publicación del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que permitió la operación de “salas de juego” bajo estrictas regulaciones. Aunque técnicamente no se denominaban casinos, estos establecimientos ofrecían máquinas tragamonedas y algunos juegos de mesa, marcando el regreso oficial del juego regulado a México después de más de seis décadas de prohibición. Empresas como Grupo Caliente, Codere y Big Bola comenzaron a expandirse rápidamente por todo el territorio nacional.
Este renacimiento no estuvo exento de controversias. Los críticos señalaron vacíos legales y falta de supervisión efectiva, mientras que defensores argumentaban sobre los beneficios económicos y la generación de empleos. El trágico incendio del Casino Royale en Monterrey en 2011, que cobró 52 vidas, expuso las deficiencias en la regulación y supervisión de estos establecimientos, provocando un endurecimiento de las normativas y mayor escrutinio gubernamental. Este evento marcó un antes y después en la industria, obligando a una reevaluación completa de los estándares de seguridad y operación.
Para quienes buscan información detallada sobre la evolución y el estado actual de los casinos en México, plataformas especializadas como https://casizoid.org/mx/ ofrecen análisis exhaustivos sobre la industria del juego en el país. La regulación moderna ha intentado equilibrar los intereses económicos con la protección al consumidor, estableciendo requisitos estrictos de licenciamiento, auditorías regulares y programas de juego responsable que buscan prevenir la adicción.
Actualmente, México cuenta con cientos de salas de juego distribuidas en todo el territorio nacional, generando miles de empleos directos e indirectos. La industria ha madurado considerablemente, incorporando tecnología de punta, sistemas de seguridad avanzados y programas de capacitación profesional para sus empleados. Estados como Nuevo León, Jalisco y la Ciudad de México concentran gran parte de la actividad, aunque la presencia se extiende prácticamente a todas las entidades federativas.
La Era Digital: Casinos en Línea y el Futuro del Juego en México
El siglo XXI ha traído consigo una nueva dimensión al juego en México: las plataformas digitales. Aunque la legislación mexicana actual no contempla explícitamente la regulación de casinos en línea operados desde territorio nacional, miles de mexicanos acceden diariamente a plataformas internacionales. Esta realidad ha generado un intenso debate sobre la necesidad de actualizar el marco legal para incorporar esta modalidad, que ya es predominante en países como España, Reino Unido y varios estados de Estados Unidos.
Los defensores de la regulación del juego en línea argumentan que legalizarlo permitiría al gobierno mexicano recaudar impuestos significativos, proteger mejor a los consumidores mediante estándares de operación claros, y combatir el lavado de dinero al traer la actividad a la luz. Según estimaciones de la industria, el mercado potencial del juego en línea en México podría generar ingresos fiscales superiores a los mil millones de dólares anuales si se regulara adecuadamente.
Por otro lado, existen preocupaciones legítimas sobre el aumento de la ludopatía, especialmente entre jóvenes que tienen mayor facilidad de acceso a dispositivos móviles y conexión a internet. La experiencia internacional demuestra que una regulación efectiva debe incluir mecanismos robustos de verificación de edad, límites de depósito, opciones de autoexclusión y campañas educativas sobre juego responsable. Países como Suecia y España han implementado modelos que México podría adaptar a su contexto particular.
La tecnología blockchain y las criptomonedas añaden otra capa de complejidad a este panorama. Algunos operadores internacionales ya aceptan Bitcoin y otras criptodivisas, creando desafíos adicionales para los reguladores mexicanos que deben considerar estas innovaciones en cualquier marco legal futuro. La inteligencia artificial también está transformando la industria, permitiendo personalización de experiencias de juego y detección temprana de patrones de comportamiento problemático.
La pandemia de COVID-19 aceleró dramáticamente la digitalización del entretenimiento, incluyendo el juego. Con las salas físicas cerradas durante meses, muchos apostadores mexicanos se volcaron a las plataformas en línea, familiarizándose con esta modalidad. Esta tendencia probablemente persistirá incluso después de la normalización completa, sugiriendo un futuro híbrido donde coexistan experiencias físicas y digitales.
En conclusión, la historia de los casinos en México es un reflejo de las transformaciones más amplias del país. Desde los salones aristocráticos del Porfiriato hasta las plataformas digitales contemporáneas, el juego ha evolucionado constantemente, adaptándose a cambios políticos, sociales y tecnológicos. El desafío actual consiste en desarrollar un marco regulatorio moderno que reconozca las realidades del siglo XXI, proteja a los consumidores, genere beneficios económicos para el Estado y prevenga problemas sociales asociados con el juego excesivo. La experiencia histórica demuestra que la prohibición total resulta inefectiva, mientras que la regulación inteligente puede canalizar esta actividad hacia resultados positivos para la sociedad mexicana.
Aktivnost je dio programa „RADosNA terapija“ koja se provodi uz podršku Grada Zagreba 2023. – 2026.
Za sve roditelje koji nisu mogli prisustvovati predavanju isto je snimljeno i objavljeno u sklopu platforme „Roditeljski kutak“.

